Después del lanzamiento
Casi todo lo que le sale mal a un sitio pasa meses después del lanzamiento, cuando quien lo construyó ya siguió su camino. Esta es la parte que de verdad estoy vendiendo.
Nada de reventa, nada de tickets a una empresa que ninguno de los dos puede alcanzar. Yo administro la máquina donde vive su sitio.
Respaldado con horario y vigilado, así que normalmente yo sé que algo anda mal antes que usted.
Plataforma, plugins, certificados, parches. El mantenimiento que nadie nota hasta que lleva un año sin hacerse.
Precios nuevos, la foto de un empleado, una página que hay que reescribir. Incluido, no cotizado cada vez.
Los sitios se rompen a horas inconvenientes. Cuando el suyo lo haga, le escribe a una persona y esa persona contesta.
Mover un sitio existente a mi hosting no cuesta nada, y los visitantes no van a notar que pasó.
Lo que construyo
Cuál es la correcta suele quedar claro después de treinta minutos por teléfono. La mayoría de los negocios necesita la primera.
Por lo que viene la mayoría. Sitios de marketing, negocios de servicio, prácticas profesionales, organizaciones. Hechos desde cero, así que no hay nada adentro que usted no pidió, y por eso mismo cargan rápido.
De cuatro a ocho semanas, normalmente, del plan al lanzamiento.
Cuando usted quiere escribir sus propias entradas y cambiar sus propias fotos sin llamarme. Yo construyo el tema, usted recibe el administrador, y yo sigo siendo responsable de mantenerlo al día.
También es la respuesta correcta cuando ya tiene un sitio en WordPress y hay que rescatarlo.
Cuando un sitio web no alcanza: portales de socios, reservas y citas, bibliotecas de documentos, tableros, pagos, accesos para clientes. Pantallas que responden al instante en vez de recargar la página.
De día dirijo una plataforma de pagos, así que las integraciones, los lectores de tarjetas y la encriptación son terreno conocido.
Se instala en la pantalla del teléfono con su ícono, abre sin barra de navegador y sigue funcionando con mala conexión. Sin tienda de aplicaciones, sin proceso de revisión, sin quince por ciento de nada.
Más barato y más rápido que una app de tienda, y no hay a quién pedirle permiso. El costo es el alcance: la gente no la va a encontrar buscando en una tienda.
Apps reales para iPhone y Android, hechas con React Native para que ambas salgan de un solo código en vez de pagar dos veces. Sometidas al App Store y a Google Play bajo sus cuentas. Valen la pena cuando necesita la cámara, notificaciones push, almacenamiento sin conexión o una ficha que la gente pueda buscar.
Las dos tiendas cobran una cuota de desarrollador y la revisión de Apple añade tiempo. En la llamada le digo si necesita esto o la opción de arriba.
Software que corre en una máquina de su oficina, habla con el hardware y funciona cuando el internet no. Kioscos, punto de venta, herramientas internas.
Siete años de esto en software de pagos y kioscos.
En todo
Diseñado primero para el teléfono, porque ahí es donde ya está la mayoría de sus visitantes.
Probado con uno, no solo cotejado contra una lista. Así es como las personas con baja visión usan su sitio, y en Estados Unidos también es una exposición legal.
La velocidad es lo único que todo visitante nota y nadie elogia. Google también la cuenta.
En español e inglés, escrito por la misma persona que construyó el sitio, no pasado por un traductor.
Diseño e imágenes
La mayoría de los desarrolladores trata las imágenes como archivos que se suben. Yo fui diseñador primero, así que aquí son parte del diseño.
Cada foto de su sitio se corrige, se recorta y se retoca antes de subirla. Colores igualados, distracciones eliminadas, y el recorte escogido para el espacio donde va.
Dimensionado para la pantalla que lo va a mostrar y comprimido hasta quedar liviano sin que se note. Las imágenes son lo que hace lentos a la mayoría de los sitios.
Logos, materiales de marca, gráficas para redes, impresos. Si el sitio necesita algo que todavía no existe, lo puedo hacer en vez de mandarlo a buscar a alguien.
Que lo encuentren
Sin posiciones garantizadas, sin informe mensual lleno de números que no se mueven. Estas son las cosas que están en mi control, y las hago todas.
Páginas estructuradas para que un buscador distinga un encabezado de un pie de foto. El mismo trabajo que hace que un lector de pantalla tenga sentido.
Un factor de posicionamiento y la razón por la que la gente se va. Medida, no supuesta.
Escritos por página, en el idioma de esa página. Este es el texto que la gente lee antes de decidir si hace clic.
Sometidos, no solo generados, para que las páginas nuevas se encuentren en vez de esperar a que alguien tropiece con ellas.
El marcado detrás de los horarios, direcciones, reseñas y eventos que aparecen directo en los resultados de búsqueda.
Configuradas bien, y explicadas una vez para que los números signifiquen algo para usted.
Lo que sus clientes de verdad escriben, que casi nunca es como se llama a sí misma su industria.
Qué páginas deben existir, para qué sirve cada una, y cuáles le conviene más borrar.
Respuestas directas
Todo estudio tiene trabajo que hace bien y trabajo que acepta porque se lo ofrecieron. Aquí le digo cuál es cuál.
No es mi trabajo de siempre. Puedo construir una, y para un cliente que ya conozco la construyo, pero si todo su negocio es un catálogo con inventario y reglas de envío quizás le sirva mejor alguien que haga solo eso. Se lo digo en la llamada.
Usted conoce su negocio mejor de lo que yo lo voy a conocer, así que los mejores sitios salen cuando el texto viene de usted. Si escribir no es lo suyo, lo hacemos juntos en una llamada y yo redacto a partir de lo que me dijo. En cualquier caso, tiene que sonar a usted y no a plantilla.
El sitio es suyo. Si algún día quiere llevárselo a otro lado hay un cargo único de entrega, escrito en el contrato antes de que firme, y le entrego archivos que funcionan en vez de ponerlo difícil.
Para eso es la primera llamada. Treinta minutos, en español o en inglés, sin discurso de ventas.